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Carrito

El Design Thinking es una metodología de innovación muy popular en la actualidad.

La herramienta Design Thinking está orientada al usuario y a la consecución de sus objetivos mediante soluciones innovadoras y diferentes.

¿Qué es Design Thinking?

Existen muchas definiciones asociadas a este concepto, el Design Thinking se define como una metodología orientada a la generación de soluciones de una manera poco convencional y creativa.

El Design Thinking busca crear soluciones innovadoras, basadas en el diseño, en poco tiempo. Su eficacia proviene de su rapidez permitiendo testar y comprobar rápidamente hipótesis y teorías creando una cultura innovadora y creativa en las empresas.

El Design Thinking está orientado a la acción y a los usuarios.

Las acciones generadas a través de esta tipología han sido diseñadas para aportar valor a las personas y utilizar el diseño para conseguir alcanzar objetivos de una forma renovada y eficaz.

¿Cuándo nace el Design Thinking?

Esta técnica empezó a ser reconocida hace tan solo unos años, pero su historia es mucho más antigua. Las investigaciones datan el Design Thinking en 1960 en cuestiones relativas al diseño industrial en Estados Unidos.

El Design Thinking nace de los intentos de crear una ciencia en torno al diseño que pueda vincularse a las necesidades de las personas. Richard Buckminster Fuller, arquitecto e inventor, apostó y desarrolló esta iniciativa creando metodologías con las que diseñar y evaluar las soluciones de los problemas.

En los años 80 las prácticas de Design Thinking empiezan a cobrar fuerza y a añadir términos como innovación y creatividad. El diseño comienza así a adaptarse a las necesidades de las personas.

En 1991 nace IDEO, la consultora que revoluciona el mundo del diseño, convirtiendo la metodología Design Thinking en una de las más utilizadas en materia de innovación.

En la actualidad el Design Thinking sigue creciendo y cada vez son más las marcas que apuestan por él para la resolución de sus problemas.

El proceso Design Thinking

El proceso de Design Thinking se divide en distintas etapas. No hay una metodología fija, pues este proceso está en constante evolución y cambio. Este proceso se compone de estas fases.

  • Empatía

Empatizar con los usuarios es la mejor forma de obtener información. Es necesario obtener datos para guiar las acciones.

  • Definición

Definir las necesidades de los usuarios y sus problemas es la base sobre la que desarrollar nuevas formas de actuación.

  • Creación de ideas

Hay que obtener ideas nuevas que se conviertan en soluciones innovadoras y vayan más allá de los planteamientos tradicionales.

  • Prototipado

Configurar un prototipo es una frase clave del proceso que conducirá a la respuesta definitiva al problema.

  • Prueba

Probar los test es necesario para asegurar el ajuste a los objetivos y empezar a crear un ciclo de mejora continua.

Todas estas etapas siguen un orden y están relacionadas entre si. Una vez aprobado el test final el usuario es quien decidirá a qué punto del proceso volver para acercarse cada vez más a sus necesidades y deseos.

Es necesario pasar por todas las fases, una vez como mínimo, y volver a ellas si se considera importante para el proceso.  Una vez finalizado, la solución resultante será la encargada de enriquecer el proceso y acercarse al objetivo. El Design Thinking no es un proceso jerárquico sino una metodología innovadora que abandona los pasos secuenciales abogando por unas directrices propias.

El Design Thinking está especialmente indicado para abordar problemas desconocidos que están mal definidos.

Esta metodología puede usarse con éxito en cualquier industria, no solo en diseño o en tecnología. Por eso, este pensamiento y modelo de trabajo se aplica en casi cualquier organización.

El Design Thinking es una herramienta muy útil y potente para el diseño de productos y servicios. Por ello cada vez son más quienes la utilizan para generar respuestas rápidas e innovadoras basadas en las necesidades de los usuarios.

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